NECESITAMOS REFORMAR EL SISTEMA DE PENSIONES, O NOS COSTARÁN UN 33% DE LAS RENTAS DE TRABAJO

Si no aplicamos un plan alternativo y tomamos medidas, la marcha atrás en la reforma de las pensiones de 2013, pasará factura a la economía española, que llegará a pagar una cuantía equivalente a un tercio de las rentas totales del trabajo.

SI SEGUIMOS A ESTE RITMO, LAS PENSIONES SUPONDRÁN UN TERCIO DE LAS RENTAS

pensionistaLa revalorización de las pensiones conforme al IPC y, el aplazamiento de la activación del factor sostenibilidad al 2023, aumentarán el gasto y por tanto, el déficit acumulado. Financiar la Seguridad Social implicará fuertes alzas fiscales y de cotizaciones.

Con nuestro actual escenario demográfico, o abordamos nuevas reformas que sostengan la factura de las pensiones, o el déficit se duplicará hasta el entorno del 3,6% del PIB anual y la deuda de la Seguridad Social llegará a equivaler a toda la producción de bienes y servicios del país en un año.

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crecimiento del déficitSolo si consiguiéramos mejorar la productividad, asignatura pendiente de la economía española y, se consiguiésemos un incremento de la inmigración cualificada hispanoparlante, que pudiera incorporarse al mercado laboral, con un salario medio-alto, se podría llegar a paralizar el aumento de la deuda y por ende, el déficit de la Seguridad Social, que se calcula que llegará a los 21.000 millones el próximo año.

Como es prácticamente imposible, que ambos parámetros se den conjuntamente sin ningún cambio, es necesario tomar cartas en el asunto. Se deben acordar medidas que mitiguen el alza del gasto y el castigo fiscal que sufrirán los contribuyentes que no sólo tendrán que sufragar el sobrecoste de las pensiones, sino también el aumento del número de beneficiarios, puesto que a partir del 2023 se empieza a jubilar la generación del baby-boom, suceso que coexistirá con la mayor longevidad y el envejecimiento demográfico.

Por ejemplo, a través de una revalorización de las pensiones vinculada al IPC, pero suavizada en función de la evolución de los ingresos y los gastos, de tal modo que si los ingresos solo cubren a día de hoy el 80% de los gastos, el índice de revalorización sería sólo de un 80% del IPC. De esta manera se descargaría un poco a la Seguridad Social y no sufrirían una pérdida del poder adquisitivo.

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de la Redacción


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